La historia que les voy a contar es verídica, y sucedió cuando tenía 16 años: mi nombre es Erika, y vivo en Lima, específicamente en Miraflores. Hoy tengo 24 años y recuerdo esta historia con mucho placer.
Soy bajita , un metro 55, pero tengo un muy buen par de tetas y un trasero paradito que hace que la gente siempre voltee a verlo, a mi me encanta y hace que me sienta muy bien.
Bueno, volviendo a la historia, acababa de cumplir 16 años y recién me había salido mis tetas, antes era plana pero de un momento a otro, en pocos mese pude ver que la gente, sobretodo los chicos del cole, me miraban distinto. De niña practiqué ballet por varios años, eso me dio elasticidad y un buen par de piernas. En el colegio yo era deportista, y me gustaba participar en las carreras, hasta que un día en plena competencia noté que los chicos me veían y aplaudían al ver el bamboleo de mis pechos, grandes y duros, que con el calor y el sudor se transparentaban en el polo que tenía puesto. Ese día sentí un poco de vergüenza, pero mucho placer y gusto al ver que mi cuerpo gustaba sobretodo a los chicos.



