Autor: chicomad
Introducción:
(La sala Sexmopolite antiguamente era un sex shop. Su dueño tenía una estrecha relación con el mundo de la producción de cine X y fue uno de los primeros en incluir un peep show en su negocio. Su fachada de estilo neoclásico adornada con luces de neón atrajo a un sinfín de clientes en el centro de la capital. Las instalaciones de buen gusto y siempre pulcras favorecieron que el lugar fuera visitado por turistas de cualquier clase. Años después se hizo una importante remodelación de las instalaciones y el peep show se transformó en un espectáculo erótico sobre escenario y en toda regla, que incluso llegó a ser recomendado por algunos hoteles. Con el tiempo la sala ganó fama a través de la televisión, y hoy en día es un clásico al que asiste un público heterogéneo.
El espectáculo comienza a las once de la noche ofreciendo un contenido erótico no explícito, con un descanso de unos diez minutos entre cada actuación. La temática sexual es variada, y a partir de las doce van aumentando en dureza, momento en el cual mucha gente abandona la sala. La particularidad más destacable es que al público se le invita a participar en los juegos eróticos. En los últimos pases sólo los más atrevidos aceptan la invitación de los actores para salir al escenario a riesgo de que las pruebas a las que puedan ser sometidos superen los límites de lo que no se está dispuesto a hacer en público.)
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