Como muchos termine separado, con el alma en pedazos y sin saber que iba hacer de mi vida en los próximos meses o en el próximo año. Por lo pronto llego el momento de empezar a buscar algo a donde mudarme. Mi matrimonio estaba terminado y no sabía a donde yo iba a terminar. Mis padres me dieron asilo por unos días pero solo con la condición que buscara apartamento lo antes posible. Mi trabajo ocupaba la mayor parte de mis días y no encontraba consuelo a esa sensación de vacío que había ahora en mi vida. No era que extrañara a mi mujer, pero me hacía falta la vida de hogar, el tener un lugar a donde aterrizar después de una jornada de trabajo. Añoraba a mis hijos, el verlos y compartir con ellos cada día. Esto no iba a resultar tan fácil me había quedado sin nada y era como si un tsunami hubiese arrasado con mis sueños. Lo único bueno de esto es que me habían quedado algunos amigos del alma, como Marcelo que hacía tiempo no veía pero al encontrarnos y enterarse de mi situación lo primero que hizo fue ofrecerme un lugar. Seguir leyendo este articulo »

12 noviembre, 2010

Sus uñas se clavan en la zona superior de mi espalda, justo debajo de mi hombro, hasta hacerme sangrar. Ocho líneas de sangre, cuatro por lado, me abren la piel mientras grito de dolor.

Entonces, me corro en su interior.

- Joder, Carmen, te has pasado.- Siseo cuando me toco las heridas del hombro izquierdo con las yemas de la mano contraria, el escozor aún durará horas, como siempre.- ¿No habíamos quedado en que no me ibas a dejar más marcas? Seguir leyendo este articulo »