hola, mi nombre es FRANCO, y lo que voy a contarles es algo que me paso hace como 4 meses, todavia es increible, pero se los tengo que contar!
bien, me gustaria comenzar describiendome, soy un chico alto de 1,75m, tengo 18 años, un cuerpo bastante atletico puesto que practico muchos deportes, pelo corto y negro.
El siguiente echo ocurrio hace aproximadamente 4 meses en un fin de semana largo, ya que no tenia compromisos en ese fin de semana largo, el viernes decidi quedarme en casa de mi abuela, algo bastante habitual, ella vive relativamente lejos, como a 1 hora en colectivo, pero bien, ya en su casa me recibio de mil maravillas, igual que siempre, les cuento que mi abuela se llama OLGA tiene 75 años, pero no los aparenta, para su edad es una persona muy energica y en continua actividad, le gusta salir a bailar con sus amigas, a sitios de personas de su edad obvio, le gusta arreglarse y estar bien vestida y demas! es viuda desde hace unos 20 años y desde entonces a tenido varios amores, para su edad tiene bastante buen cuerpo, es alta, algunas arrugas, caracteristicas de su edad, un poco rellenita, pechos grandes y algo caidos y un culo tambien grande y algo caido.
yo nunca habia visto a mi abuela de otra forma, ni tampoco habia fantaseado, ERA MI ABUELA, pero ese viernes las cosas cambiaron. Seguir leyendo este articulo »
Me llamo Isabel y tengo 28 años, hace 5 años que contraje matrimonio con mi novio de toda la vida, se llama Luis y tiene 31 años.
Los dos somos periodistas y trabajamos juntos en una revista de investigación, nos habian encargado hacer un trabajo en la carcel de la ciudad, trataba sobre los sueños de los presos, sobre sus esperanzas y sus intenciones para cuando salieran de prision.
Concertamos una entrevista con 10 presos, de edades comprendidas entre los 20 y los 40 años, de distintas razas y condicion social para que asi el reportaje aglutinara a un mayor numero de sujetos.
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Como muchos termine separado, con el alma en pedazos y sin saber que iba hacer de mi vida en los próximos meses o en el próximo año. Por lo pronto llego el momento de empezar a buscar algo a donde mudarme. Mi matrimonio estaba terminado y no sabía a donde yo iba a terminar. Mis padres me dieron asilo por unos días pero solo con la condición que buscara apartamento lo antes posible. Mi trabajo ocupaba la mayor parte de mis días y no encontraba consuelo a esa sensación de vacío que había ahora en mi vida. No era que extrañara a mi mujer, pero me hacía falta la vida de hogar, el tener un lugar a donde aterrizar después de una jornada de trabajo. Añoraba a mis hijos, el verlos y compartir con ellos cada día. Esto no iba a resultar tan fácil me había quedado sin nada y era como si un tsunami hubiese arrasado con mis sueños. Lo único bueno de esto es que me habían quedado algunos amigos del alma, como Marcelo que hacía tiempo no veía pero al encontrarnos y enterarse de mi situación lo primero que hizo fue ofrecerme un lugar. Seguir leyendo este articulo »
1-Parte
De vuelta a Quimera y ya con su hermana en el coche Mateo consideró más prudente no decirla que sabía que se había visto con Luis alguna vez. No quería ponerla nerviosa y menos hacerla sentir culpable. Ella era una niña, ni siquiera tenía la coquetería de una chica de su edad. Mientras las demás vestían con escotes pronunciados y faldas cortas que apenas dejaban paso a la imaginación, su hermana siempre había sido una chica más discreta que el resto. Incluso aquella noche había optado por un vestido sencillo que rozaba la altura de sus rodillas, una especie de pichi de tonos grises metalizados bonito pero a la vez elegante y discreto. Su pelo castaño y acaracolado en las puntas caía con gracia sobre sus hombros y se metía discretamente por detrás de la oreja en raya al lado. Aun así, era realmente llamativa por sus inmensos ojos verdes, unas ligeras pecas que sonrosaban sus mejillas y aquella sonrisa inocente que siempre la acompañaba. Sara era todo para él. Si por un momento supiera con toda seguridad que la cuidarían con el amor que se merecía, el mismo la hubiera entregado a cualquiera de ellos. Pero a medida que avanzaba por el camino de piedra y barro seco que lindaba con la finca, su corazón parecía cerrarse como un puño y se daba cuenta que se avergonzaba de si mismo.
-Alexander ¿Te pasa algo? Seguir leyendo este articulo »